16.6.13

La virgen del aceite

Publicado por Dra Jomeini |


Ya os he dicho alguna vez que mi santo y yo no somos demasiado católicos. Buena gente, sí, que lo cortés no quita lo valiente. Pero católicos, pues va a ser que no. Así que la incultura acerca de santos, vírgenes y demás que tienen mis enanos es palpable. 
- ¿Quién es esta virgen? - me pregunta el Terro, señalando la botella de aceite. 
Yo miro la imagen de la gitana de Carbonell, tan maja ella, con su mantón rojo y su peineta, y le digo: 
- Esa no es una virgen, es una gitana. 
- Pues no - dice él, más tozudo que una mula - Estás equivocada. Es una virgen. 
- ¿Se puede saber por qué dices que es una virgen? - le digo, ya mosca con su insistencia. 
- Porque sólo tienes que leerlo: lo pone aquí. Virgen extra. 


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12.6.13

Segundas oportunidades

Publicado por Dra Jomeini |


Él tiene 80 años. Delgado. Seco. Enjuto. Con un brillo de malicia en los ojos de color azul marino. Debió ser un pieza de joven. Ella, 78. Todo en ella es dulce. Hasta su nombre. Los ojos pequeños, de color miel. La cara, suave y redondita, sin apenas arrugas. Los labios los lleva pintados en un rosa pálido. 
Mi paciente es él. Lo trato de una estenosis de canal lumbar desestimada para cirugía. 
- ¿Cómo está, Hipólito? - le pregunto. 
- Bien con J - me responde, como de costumbre. Pero hemos conseguido que aumente su movilidad y disminuyan los calambres que le atormentaban por la noche. 
- Nos vamos de vacaciones - me cuenta ella. Y luego, pensativa, pregunta - ¿podemos?
- Pues, claro - asiento - Siempre y cuando no se me vayan a hacer alpinismo...
Se ríe ella. Él arquea las cejas y me echa una sonrisa de medio lado. "Qué graciosilla la doctora, leñe" parece estar pensando. 
- Vamos a ir al mismo sitio en el que nos conocimos - prosigue ella. 
Sonrío. Me parece muy tierno que, después de toda una vida juntos, quieran volver a sus inicios. Los imagino jóvenes. Él alto, con una melena leonada y esos ojos. Ella, bajita, con el cabello largo y los ojos muy maquillados a lo años sesenta. 
- ¿Fue hace mucho? - pregunto, esperando que me respondan cuarenta, cincuenta o sesenta años juntos. 
- Hace dos años - contesta él - Me echó el lazo en un viaje del Imserso.
Ella se ríe, coqueta. 
- Le eché el lazo, dice. Que no parabas de mirarme como si fuera un pastelito de nata...
- Lo eres - contesta él, con una sonrisa. 
El amor no tiene edad. Y, a veces, la vida concede segundas oportunidades a quien sabe aprovecharlas.


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12.6.13

8 de Junio II

Publicado por Dra Jomeini |

Este pasado ocho de Junio fue un día colmado de sonrisas. 
Las primeras, al otro lado de una mesa de firmas, en la Feria del libro de Madrid.











Gracias a todos/as - faltan muchos en las fotos - los que desafiasteis la lluvia (y las colas inmensas de Jorge Javier Vázquez y Mercedes Milá) para ir a verme a la caseta 215.

Las segundas sonrisas fueron risas maternales.
Que se convertían en 1.0 después de mucho tiempo de ser 2.0.





Risas, más risas y mucha conversación.

Y, sobre todo, muy buen rollo. Un espíritu de colaboración y compañerismo que la blogosfera sanitaria ha perdido le pese a quien le pese. 

Vale, soy mujer y médico. Podríamos decir que soy escritora (yo diría escritorablasta). Blogoadicta y bastante friki. Intento de pareja de mi pareja (sin conseguirlo en muchas ocasiones). Y además, soy madre. 
Me alegra descubrir al otro lado del teclado a muchas madres/padres y más. 

¡Gracias!


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3.6.13

El corazón roto

Publicado por Dra Jomeini |


Que digo yo que a lo mejor debería plantearme lo de escribir el guión del culebrón "Terro-Patricia". Después de todo, los bodrios que se emiten en el Disney Channel no son mejores. Porque, a lo tonto, a lo tonto, ya llevamos 4 capítulos y la cosa sigue. 
Os pongo en situación: cumpleaños de Antonio. Antonio es uno de los mejores amigos del Terro. Sus padres - en un alarde de "no-van-a-poder-conmigo" - deciden llevarse al Terro (y a cinco como él) al cine, además de a cuatro dulces niñas, entre ellas, Susanita y la susodicha Patricia. 
Y yo tengo la versión completa de lo que pasó gracias a la madre de Antonio, que es lectora de este blog y, a pesar de eso, me sigue dirigiendo la palabra. 
- ¿Quieres sentarte al lado mío en el cine? - le dice Patricia, batiendo pestañas a mi hijo. Y éste, como buen XY, babea, sin acordarse de que - supuestamente - ella tiene otro novio. 
- Claro - responde, sin pensárselo, tirando por tierra todas mis triquiñuelas de psicología femenina. 
Pero, cuando llega el momento del cine, la madre de Antonio, que lo ve acercarse al grupito de niñas, le dice: 
- Oye, Terro, tú detrás con los niños - lo de dividir por sexos es por problema logístico.
El Terro agacha las orejas y, con cara de fastidio, deja a su amor abandonada con las de su sexo y se sienta con los hombres a ver la peli. 
El cumple transcurre sin incidencias. Después de la peli, durante la merienda, juegan, saltan, gritan. Hasta que los padres de Antonio no pueden más y deciden volverse a casa con toda la jauría. Uno de los niños llora porque, en medio del fragor de la batalla, alguien le ha roto su globo. 
- No te quejes - le increpa el Terro, con amargura en la voz - A ti te han roto un globo. A mí, el corazón. 

Diossss, si no me hace falta ni inventarme el guión...


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29.5.13

8 de Junio

Publicado por Dra Jomeini |


Yo siempre he dicho que lo del Erasmus trae consecuencias colaterales imprevisibles. Y si no, que se lo digan a Fátima Casaseca (más conocida en esto de los interneses como @mamaenalemania) que - no sé si por culpa del Erasmus o no - acarrea no una, ni dos, sino tres consecuencias colaterales de haberse ido a estudiar a Alemania llamadas el Mayor, Destroyer y el del Rizo. 
Durante años me he reído a mandíbula batiente con las aventuras de Fátima en el país de su Maromen y en el mierdapueblo - dicho sin acritud - en el que vive. Me he partido la caja cada vez que la biocuñada y la suegren - alérgicas  a la depilación sobaquil - hacían su sonora aparición. Pero también he aprendido mucho sobre ese país de la Merkel, a desmitificar a los teutones desde la mirada siempre irónica de Mamá en Alemania. Y no sólo eso porque Fátima tiene algo que para mí es imprescindible para engancharme a un blog: escribe bien.
Así que, cuando me enteré de que Planeta sacaba un libro sobre su blog, allá que fui cual fan enfurecida a agenciarme un ejemplar. 
Pero...¿a cuenta de qué llamo a este post 8 de Junio? Pues resulta que Madresfera, junto con Yo Dona, organiza el 8 de Junio el I Encuentro de Madres Blogueras en el que desvirtualizaré a Mamá en Alemania, además de otras madres blogueras como Mi vida con hijos, Walewska y Desmadreando. La pena va a ser que no las oiré hablar. Llegaré a la hora de la comida porque...de 12 a 14 horas del día 8 de Junio la menda estará firmando ejemplares de El blog de la Doctora Jomeini en la caseta 215 (donde pone la flecha) de la Feria del Libro de Madrid (una flamante segunda edición). Si queréis apuntaros, éste es el evento en facebook. Os espero a todos. 


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25.5.13

Coque

Publicado por Dra Jomeini |


Lo de "Mi familia y otros animales" no es un farol. En la actualidad, en la mansión de los Jomeini, viven en más o menos armonía dos adultos, dos niños, dos hámsters (Calcetín y Rocky), dos tortugas (Suky y Menta), ocho peces (cuyos nombres me niego a recordar) y, desde el miércoles de la semana pasada, un gato negro. 
- Pero...¿qué me estás contando? - me dice mi cuñada en el whatsapp cuando le presento a su nueva "sobrina" - Y...¿no mataste a tu santo?
Lógicamente, mi familia dedujo que la llegada de un nuevo miembro gatuno había venido de parte de mi santo, que lleva diciendo desde hace dos años: "Quiero uuuuno", como decía cuando veía un bebé antes de que - por callarle la boca - me quedara embarazada de Susanita. Sobre todo, porque muchos me habían oído tronar aquello de "como traigas un gato a casa, salen tú y el gato". Pero es que el destino a veces es de lo más puñetero. 
El miércoles salía del entrenamiento de tenis del Terro peleándome con él que quería quedarse a jugar con sus compañeros: 
- Pero, mamá, que es que van a pelotear...-refunfuñaba enfadado
- Como si van a bailar la Macarena, Terro, que tienes tarea que hacer en casa y luego hay que ducharse y cenar, que si no nos dan las mil y...
- MIAU
- ¿Cómo has dicho, hijo?
- Yo no he sido. 
- MIAU
Debajo de la rueda de mi coche, me miraban dos ojos verdes asustados. Un gatito de unos dos meses, flaco y sucio, maullaba temblando. 
Lo que pasó entonces es como lo que le pasaba a Don Mendo cuando jugaba a las siete y media: "Fue el maldito Cariñena que se apoderó de mí". No sé qué fue lo que se apoderó de mi mano. Lo que sí sé es que me agaché, cogí al gato por el pescuezo y lo metí en el coche ante los ojos de asombro de mis dos hijos que no se podían creer lo que estaban viendo. Le dí de comer, lo bañamos y, cuando la mugre hubo bajado bañera abajo, empezamos a investigar el sexo. Es jodido. De verdad. Que los gatos tan pequeños tienen dos bultitos que lo mismo podían ser una vulva que dos testículos. Así que decidimos que era una gata y la llamamos Lola. 
El jueves me llevé a Lola al veterinario a desparasitarla y vacunarla.
- Pues va a ser que Lola es Don Manuel - me dijo el veterinario, muerto de risa - Bueno, siempre podéis llamarlo Lolo. 
Pero a mis hijos lo de Lolo no les gustaba, así que volvimos a casa con un gato sin nombre. 
- ¿De qué tienes cara, tú, gato? - le preguntaba el Terro al supuesto "Lolo". 
Los niños son de un cursi cuando se trata de poner nombres que asusta. Barajaron nombres del tipo de "Sol", "Luna", "Nube" y todo tipo de fenómenos celestes.
- Lo llamamos Ramón - dijo mi santo. Lo de Ramón es una fijación, no os creáis , que también quiso que el Terro se llamase así. Sin conseguirlo, todo sea dicho. 
- Noooooo - coreaban mis hijos. 
Al final, el nuevo miembro de la familia, se llama Coque, como el carbón que se usaba hace dos siglos. Y es que cuando cierra los ojos, al acariciarle, es todo negro, "pequeño, peludo y suave, que se diría todo de algodón". 


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20.5.13

Isa

Publicado por Dra Jomeini |



En Agosto de 1991, escribí un poema que se llamaba "Ola a Isabel" que decía: "La niña tiene un pez/ en la mirada, / un pez atado/ de pies y manos/ a la vida./ Una casa sin umbrales/ que ensombrece/ la nariz dulce y pequeña./Isabel, /el viento te hiere las alas/ y tu risa,/ anclada en el silencio/ te salpica la espuma/ de la infancia/ por la cara". Esa niña, que entonces no tenía un año, terminó ayer Medicina. No me hizo caso cuando le pedí que estudiara otra cosa. Tampoco lo esperaba. Yo hice oídos sordos cuando me tocó a mí. Me hubiera gustado - seguro que a ella también - que mi abuela, que la adoraba, la hubiera visto recoger su beca y su diploma. Y afirmara orgullosa, como en mi caso - hace ya (¡Qué vieja soy!) diecisiete años - que era su nieta, aquella que estaba a su lado, sonriente. Sigue teniendo, Isabel - Isa - la nariz dulce y pequeña y la sonrisa ancha. Sigue estando de pies y manos atada a la vida. Porque es vital y alegre. Y contagia su alegría. No sé si le servirá de consuelo saber que, aunque mi abuela no esté, los demás nos sentimos igual de orgullosos. Y cruzamos los dedos para que siga sin hacernos caso y decida hacer lo que le haga realmente feliz. Y nunca, por muchos años - y guardias - que pasen, pierda la sonrisa que inspiró aquel poema del 91.


El vídeo que os pongo bajo estas líneas recoge a modo de teatro los seis años de la 40ª Promoción (nos separan diecisiete) de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, de la que Isa forma parte. En él se recorren los pasillos, las aulas, la biblioteca y los jardines de mi-nuestra facultad. Decididamente, los medicoblastos de ahora se lo montan mejor. 

video




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Estoy yo más enganchada a los amores del Terro que una maruja a la novela del mediodía. Pero es que, entiéndanme, que no sólo es por la parte suegril que me toca, sino es que esto tiene más capítulos que La dama de rosa y cada uno te deja con más intriga que el anterior. 
Esta vez, fui mala. Lo reconozco. Me salió un ramalazo suegril de "este es mi niño y a mi niño no lo toca nadie" que, a mi lado, mi suegra parece Heidi. Os cuento. El jueves, el Terro volvió cabizbajo del colegio. 
- ¿Qué te pasa, amor? - le pregunté, solícita. 
- Que las mujeres son todas unas mentirosas. 
Nótese que el Terro es XY. Que los XY tienden a generalizar. Siempre. Que si un hombre aparca mal, dirán: "Pero qué paquete que es este tío", pero que si es una mujer la que lo hace, todos, sin excepción, dirán : "Pero qué mal que aparcan las mujeres". Así que no me lo tomé demasiado en serio. Y fui al grano.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque ....¿te acuerdas de que Patricia me había dicho que no tendría novio hasta los 16 años? 
Ay, ay, ay, qué me veo venir lo que sigue.
- Pues es mentira - chilla él rabioso - Mentira cochina. Porque ahora su novio es Daniel.
- A lo mejor, no...- intento yo, apaciguadora, pero sin creérmelo ni yo misma. 
- Es que - explica Susanita - yo le llevé hoy esta carta del Terro a Patricia.
- ¿Qué carta? - ¡Dios mío! Estoy criando a un Cyrano de Bergerac sin saberlo...
Susanita me tiende un dibujo de un gatito, con un bocadillo en forma de corazón que pone : "Patricia, me gustas. El Terro". Debajo, otra persona con una letruja diferente, había puesto: "No te gusto porque me peleas. Así que déjame en paz". 
Uy, uy, uy. 
- ¿Le peleas? - pregunto al Terro, intentando contener la risa. 
- Es que me mintió - explica él, desesperado - Y mentir está mal, ¿verdad, mamá?
- Sí, cariño, mentir está mal. - y, entonces, me asaltó algo (que aún no sé lo que fue: ¿revancha por tantas situaciones similares? ¿ramalazo suegril? No tengo perdón de Dios) - ¿sabes lo que vas a hacer?
- ¿Qué ? - preguntó el Terro, con una chispa de interés en la mirada. 
- No sigas detrás de ella. Como si no te importara nada. Mañana le dices que vamos a invitar a Catalina a merendar el sábado. Que ya que no te quiere, te vas a buscar otra. Verás cómo le chincha.
El Terro se quedó un rato pensando. Y luego, una ancha sonrisa se instaló en su carita llena de pecas. 
- Eso, eso es lo que voy a hacer. 
Al día siguiente, juro que no aguanté ni diez segundos después del beso de rigor. 
- ¿Cómo fue? ¿Se lo dijiste?
Él sonríe con una sonrisa cómplice y responde: 
- Le sentó a cuerno quemado. 
Maldita psicología femenina.


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5.5.13

A 2 (adjunto en construcción)

Publicado por Dra Jomeini |


Dentro de escasos días, dejaré de ser adjunta de primer año para empezar mi segundo año como Anestesista. Ayer, los que fueron mis primeros R1 de Anestesia - entre ellos, aquel Rey del Quirófano que fue el furor de las nenas - se despidieron de su época de residente. 
Este año ha sido como conducir por una autopista, la A1, que empezó en un intrincado nudo de carreteras. Algunas, carreteras sin salida, en las que te chocas contra un muro una y otra vez. Entonces, no queda más remedio que dar marcha atrás y probar otra cosa. Otras, eran direcciones equivocadas. Pensaba que iba por el camino correcto y cuando llegué me di cuenta de que no. Y no me quedó más opción que empezar desde el principio, sabiendo que había perdido tiempo y gasolina. 
En el año que he pasado en esta autopista A1, he respirado la libertad de ser yo quien conduzca con las ventanas abiertas. Y he ido recogiendo y apeando gente a ambos lados del camino. He descubierto que, en mi coche, a mi lado, viajaba gente tóxica, que contaminaba el aire. Los dejé en la primera parada, pero me costó no mirar atrás por el retrovisor. Incluso, algunos aún me siguen, en otro coche que me adelanta sólo para poder ponerse a 40 kms/h delante de mí. Como todo, es cuestión de tiempo. En algún momento, tendrán que parar a repostar y yo aprovecharé para perderlos de vista. 
También, en este año, me he parado a hablar con gente en áreas de servicio. Gente que me ha enriquecido. He escuchado a un conductor experto cómo tomar una curva peligrosa. He recogido a un autoestopista que me ha enseñado que de todos hay que aprender. 
También ha habido días - en este viaje - en los que me ha dado ganas de tirar la toalla, de quedarme en el siguiente pueblo o en la siguiente ciudad. Y vender el coche. Todo hay que decirlo. 
Dentro de escasos días, cogeré el desvío que pone A2, hacia un destino incierto. Amenizará mi viaje la música de #Anespot. Y dejaré mis ventanas abiertas para coger aire profundamente y limpiar mi sangre de polución. 
Sólo espero no marearme demasiado en las curvas que me quedan por tomar. 

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25.4.13

Magia

Publicado por Dra Jomeini |



Cuando te quedas embarazada, esperas que el Universo a tu alrededor se llene de magia. Que el embarazo sea una etapa plácida en la que notarás, como mucho, unas pataditas del ser que estás trayendo al mundo. Que cuando nazca, mirarás a tu pareja por encima de la cabeza del recién nacido y todo será amor y pajaritos. Pero no, queridos jomeinistas, nada de eso. No tiene nada de mágico pasarse potando 9 meses cual niña del Exorcista. No tiene nada de mágico intentar bajar un talón que te taladra el hígado. Y no tiene nada de mágico un fórceps de Urgencia mientras tu marido mira el monitor preocupado (Si un traumatólogo mira un monitor preocupado, malo, malo). 
Pero, como en el fondo, eres optimista, esperas que la magia venga después. Cuando tu hijito cierre los ojos y puedas darle un beso en esa frente calentita con olor a bebé. Lo que no te dicen es que cuando tu bebé cierre los ojos, los tuyos estarán ya a media asta de cansancio. Y eso tampoco es mágico. 
No hay magia en cambiar pañales, ni en multiplicar las horas del día para hacer comidas, lavadoras y además, en tus ratos libres, trabajar. No hay magia en resolver divisiones de dos cifras en el denominador cuando apenas recuerdas lo que era un denominador. La magia desaparece por completo cuando piensas en que en un año empiezan con integrales y con exámenes en Alemán.
Por eso, cuando la otra noche, mi hija Susanita se despertó, yo ya no esperaba nada de magia. 
- Mamáááááá
- Hummmmmm 
- No puedo dormir
- Pues yo sí podía, hasta ahora
- Es que cierro los ojos y no me duermo
- Pues cuenta ovejitas
Media hora más tarde, cuando ya dormía el sueño de los justos, vuelve a despertarme un:
- Mamááááá
- Hummmm
- Que voy por doscientos setenta y tres y no me duermo.
Mi santo estaba de guardia y yo me temía el cuento toda la noche, así que claudiqué. 
- Anda, ven, duerme conmigo.
Ella, feliz por haber conseguido lo que quería, vino pitando. Se acostó en el lugar de su padre y se arropó. A los dos segundos, estaba frita.
- Oiga usted, señorita - le digo al día siguiente - Qué morro que se gasta la niña ¿no?."Mamá, no puedo dormir" Y a los dos segundos, totalmente roque. 
Ella me mira, entornando los ojos y sonríe. Y al sonreír se le marcan los hoyuelos en las mejillas
- Ay, mami, es que tú, cuando estás cerca, tienes magia. Pero a mi habitación no llega.
¿A qué va a ser eso?

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22.4.13

Carla y los Coca-colos

Publicado por Dra Jomeini |


Carla tiene 11 años. Una sonrisa perfecta enmarcada por rizos rubios que ha sacado de su madre. Y unos ojos que se achinan al reír, como los de su padre. Carla es mi crítica más joven. Y me ha escrito esta reseña, la que veis sobre estas líneas. Dice que no debería haberse leído la novela - porque digo palabrotas (esa boca, Jomeini, habrá que moderarse) y porque hay muchas palabras que no entiende, tantas que se ha hecho un índice con ellas. Pero, a pesar de todo, a Carla le ha gustado mi libro. Y a mí mucho su reseña.
Pero Carla no es la única Coca-cola - como llama mi tía a los que se sitúan entre los once y los trece años - con la que me he topado estos días. Hoy he ido a un colegio a hablar de Literatura a unos cien chavales de esas edades. Y me he divertido muchísimo. Sobre todo, porque me han frito a preguntas. Todo lo querían saber, los jodíos (Uy, a ver si Carla va a tener razón). 
Al final les he propuesto una lista de 20 libros que leer antes de los 20, que son: 
- El Quijote
- El Principito
- El diario de Anna Frank
- La saga de Harry Potter
- El niño con el pijama de rayas
- Alicia en el país de las maravillas
- El señor de los anillos
- Orgullo y prejuicio
- Los miserables
- Frankestein
- Oliver Twist
- La historia interminable
- Mujercitas
- Cumbres borrascosas
- Jane Eyre
- Crónica de una muerte anunciada
- Drácula
- Sin noticias de Gurb
- La isla del tesoro
- Matilda
Cada uno de ellos fue recibido por murmullos de aprobación y risas. Y me sorprendieron gratamente: la media de ellos había leído alrededor de diez de estos libros. Yo, como buena cuarentona, me he leído los 20. Dos veces.O más.

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17.4.13

Firma en Alcampo

Publicado por Dra Jomeini |


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16.4.13

El padre

Publicado por Dra Jomeini |


Podría haber sido yo. Si hubiera nacido en otro sitio. Con menos suerte. Podría haber sido mi hijo. Puedo entender, palpar el dolor de este padre sirio que aferra el cuerpo inerte de su hijo sin atreverse a pensar que ya nunca más podrá oírlo reír. Que llora desconsoladamente sobre ese cuerpecito de... ¿qué puede tener?¿siete años?¿ocho? ¿Alguien entiende este mundo loco que mata a inocentes?  Esta foto de Manu Brabo ha ganado un Pulitzer hoy. Pero a mí me ha dañado el alma. Más aún que lo de Boston. Porque de esto - de estas guerras, que no son en el Primer Mundo - no hablan las noticias. A menos que le den un premio al fotógrafo.



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El ratoncito Pérez cuando viene a mi casa no viene tan tranquilo como cuando va a las casas de los demás. Ni siquiera a las que tienen gato. No. El Ratón Pérez, cuando tiene que ir a la casa de los Jomeini, viene estresado a más y no poder. Eso es porque cada vez que viene a mi casa, el Ratón Pérez tiene que someterse al tercer grado. Porque el Terro no le deja pasar una. Todo lo quiere saber. Como buen portera que es. Además del hecho frecuente de que siempre le toca trabajar en festivo. O Sábado o Domingo, a horas intempestivas. Y, ay del Ratón Pérez, si se contradice entre un colmillo y el siguiente por eso de que no puede más después de las cuarenta lavadoras-secadoras que ha tenido que recoger hoy, porque entonces tiene que disculparse. Así que el Ratón Pérez ha decidido abrirse un archivo con las fotos de las cartas - preguntas y respuestas - y archivarlo en un dropbox. Sí, los ratones Pérez se están modernizando que es una barbaridad. Por no cometer errores, digo, que la memoria del Ratón Pérez ya no es la que era. Después de todo, lleva siglos subiendo por las paredes para dejar monedas a los niños a cambio de monedas.
¿No me creen? Se los demuestro: 
Carta de esta noche del Terro al Ratoncito Pérez: "querido ratoncito Pérez: ¿conoces al conejo de Pascua?¿Y a Papá Noel y a los Reyes Magos? ¿El hada de los dientes, qué hace? ¿te ayuda por las noches a ir por todos los niños que se les a caído un diente esta noche? Olle, en lugar de dinero, ¿me podrías dejar un juguete? Si puedes, claro, que mi madre dice que hoy es Domingo que a ver dónde encuentras un juguete, que está todo cerrado. Te dejo un trozo de queso. Qué aproveche. Sierra el tape por favor que mi madre dice que vienen ormigas si se deja abierto. Feliz noche"
Respuesta del Ratón Pérez: "Querido Terro, gracias por el queso. Estaba delicioso. He cerrado el táper. No he podido dejarte un juguete porque subir con el peso por la pared me deja la espalda fatal y estoy un poco fastidiado del lumbago. La próxima vez, te prometo que te lo traigo. El conejo de Pascua es primo mío y nos vemos de vez en cuando. A Papá Noel y a los Reyes Magos no los conozco, pero procuro portarme bien para que me traigan un enorme queso de bola en Navidades. El Hada de los Dientes vive en Inglaterra y sólo nos escribimos por e-mail cuando tenemos alguna duda sobre algún diente. Alguna vez me daré un viajecito para ir a conocerla. Un beso muy fuerte. Pérez."

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